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«Los hijos como maestros espirituales»
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BORJA VILASECA, 

«LOS HIJOS COMO MAESTROS ESPIRITUALES»

Durante esta entrevista, Borja Vilaseca nos cuenta su visión acerca de la educación y de su evolución. Hace hincapié en el hecho de que nuestros hijos e hijas son el perfecto espejo que nos conduce a enfrentarnos a aquellas lecciones de vida que aún no hemos aprendido.


De este modo, sitúa a nuestra descendencia como el maestro hecho a nuestra medida, alguien que nos motiva a reeducarnos como adultos. Sin embargo, este proceso de reeducación rara vez es cómodo. A menudo, el espejo que nos ponen nuestros hijos refleja precisamente esas zonas oscuras donde habita nuestro
dolor no resuelto. Cuando un niño nos desafía o nos desborda, no es solo una cuestión de comportamiento; es una invitación a mirar de frente esa herida que aún escuece. Convertir la crianza en un camino de autoconocimiento significa utilizar ese dolor como un mapa para descubrir qué partes de nosotros todavía necesitan sanar.


Tengamos o no hijos, observar cómo se comportan los niños y niñas en edades tempranas, cómo se fían de su intuición y cómo resuelven los problemas, puede ser una experiencia muy educativa. Esta visión de Borja Vilaseca sobre la educación nos invita a adop
tar una perspectiva más amplia y dinámica, donde el aprendizaje es, ante todo, un acto de honestidad con uno mismo.

 
Puntos clave:
  • El espejo de la crianza: Los niños no vienen a ser educados a nuestra imagen y semejanza, sino a mostrarnos las sombras que nosotros mismos nos negamos a ver.

  • Volver a la esencia: Borja explica cómo recuperar la intuición natural que teníamos de niños y que fuimos perdiendo al convertirnos en adultos «domesticados».

  • El dolor como brújula: Aprender a identificar cuando el comportamiento de los demás —o de nuestros hijos— nos «dispara» una emoción negativa; ahí es donde reside la lección que necesitamos aprender.

  • La educación como reeducación: No se trata de enseñarles a ellos, sino de re-aprender nosotros a través de su mirada limpia y honesta.