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YOGA PARA CALMAR TU SISTEMA NERVIOSO

3 POSTURAS DE YOGA PARA CALMAR TU SISTEMA NERVIOSO CUANDO TIENES DOLOR

Cuando el dolor se instala en el cuerpo, nuestra primera reacción es intentar luchar contra él o escondernos.
Sin embargo, a menudo lo que el cuerpo necesita es una señal de seguridad.

El yoga no busca «eliminar» el dolor mágicamente, sino enseñarle a tu sistema nervioso que, aunque algo duela, no estás en peligro.

El yoga ayuda a bajar la alerta de tu cuerpo

El dolor crónico o persistente mantiene a nuestro sistema nervioso en un estado de «alerta constante».
Esta sobreestimulación hace que el cerebro preste atención contínua a la zona dolorida, creando un círculo vicioso.

El yoga (a través de la respiración consciente y el movimiento) actúa como un interruptor. Al movernos con amabilidad y sin forzar, enviamos mensajes de calma al cerebro, diciéndole: “Estamos a salvo, podemos relajarnos un poco”.
No se trata de flexibilidad, sino de comunicación amable con tu cuerpo.

Posturas para empezar hoy mismo

1. Postura del niño apoyado (Balasana adaptada)
Esta postura es un refugio natural para el sistema nervioso.

Cómo hacerla: Colócate sobre una alfombrilla. Si te molestan las rodillas, abre las piernas tanto como necesites. Si el suelo te queda lejos, coloca un cojín grande o un bloque bajo tu frente.
El objetivo: Dejar que el peso de la cabeza descanse. Siente cómo se relaja el entrecejo y cómo el aire llega a la parte baja de tu espalda. Mantente aquí respirando profundamente durante 2 minutos.

 

Persona con dolor haciendo yoga

 

2. Movimiento suave de gato-vaca (Marjaryasana-Bitilasana)
Es el mejor ejercicio para devolver la movilidad a la columna sin añadir tensión.


Cómo hacerlo:
En posición de cuadrupedia (a cuatro patas), inspira mientras miras ligeramente al frente abriendo el pecho, y exhala redondeando la espalda muy suavemente, como si quisieras mirar tu ombligo.

El objetivo: Crear un ritmo entre tu respiración y tu movimiento. Si algún ángulo te molesta, reduce el rango de movimiento; no hace falta ir al extremo.

 

Persona con dolor haciendo yoga

 

3. Piernas en la pared (Viparita Karani)
Este es una de las posturas de «descanso profundo» por excelencia.

Cómo hacerlo: Túmbate en el suelo y apoya tus piernas sobre una pared. No hace falta que estén estiradas a 90 grados; busca una posición donde sientas que la sangre fluye hacia el centro de tu cuerpo.

El objetivo: Desconectar la musculatura de las piernas y dejar que sea la pared la que las sostenga. Es ideal si has pasado mucho tiempo de pie o sentada. Permanece aquí 5 minutos en silencio.

Persona con dolor haciendo yoga

El primer paso hacia la calma

Recuerda que el objetivo de estos ejercicios no es alcanzar una postura perfecta, sino ofrecerle a tu sistema nervioso un espacio seguro donde pausar.
Cuando el dolor nos desborda, tendemos a querer controlar todo, pero a veces la respuesta está en hacer justo lo contrario: respirar y dejar que el cuerpo encuentre su propio ritmo de recuperación.

No esperes a que el dolor desaparezca por completo para regalarte estos minutos de autocuidado. Empieza hoy, aunque sea solo con uno de ellos.
Tu sistema nervioso te agradecerá profundamente este pequeño gesto de amabilidad, y poco a poco, verás cómo la intensidad de esa «alerta» empieza a disminuir, devolviéndote la sensación de control sobre tu propio bienestar.

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PARA PROFUNDIZAR:

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